Porque es una situación de mierda…

Son las 4:59 am y estoy montándome en el autobús del hotel que me llevará al aeropuerto.

Ya se fueron las Navidades y con ellas las pocas esperanzas de volver a ser una familia unida. 

Aquí estoy, aguantándome las ganas de llorar para no hacer sentir peor a mi mamá. 
Llegó el día que tenía días amenazando mi tranquilidad, el tan temido “nos vemos pronto”; que no sé si es más un “hasta dentro de poco”o un “nos vemos cuando nos veamos”. ¿Será hasta que mi mamá pueda venir a verme? ¿Cuándo yo pueda ir a verla? 
Vuelvo y repito, ésta es una situación que nadie se esperaba y para la cual no estábamos preparados. Muchos tienen esperanzas de que algún día todo se solucionará y podremos volver a casa pero, ¿realmente volveremos? O ¿es mejor desechar esa idea y abrirnos camino como sea en donde nos encontramos hoy? Ya yo no tengo 20, ni 25 como para estar en ese “pa’lli, pa’ca”. Tengo tanto miedo, tengo mucho miedo. ¿Soy la única que se siente así?
Mi país es el más hermoso del mundo, lo tiene todo y fue donde crecí feliz. Por obvias razones aprendí a quererlo más después que me fui, en él está mi corazón porque es ahí donde aún viven mis papás. 
No soy la única que está huérfana en el extranjero, Venezuela se convirtió en un país de padres, abuelos y tíos. Toda mi generación y la de un poquito más acá, hizo maletas y se fue. 
A veces la gente me pregunta ¿Y qué vas a hacer en éste 2017?, esa respuesta es sencilla, solo quiero poder darle a mis padres y a mí abuela la paz que se merecen, esa “mejor vida” que ellos me dieron y que ahora me siento en la obligación de retribuirles. Quiero que vivan sin miedo, que volvamos a disfrutar de esos domingos juntos donde hablábamos mal de las ovejas negras de la familia y preparabamos deliciosas parrillas. Sé que mis padres están agradecidos porque sus hijas no están a la expectativa de ser parte de las estadísticas, pero, ¿cuántos otros padres no pueden decir lo mismo? 
Creo que no hay nada que duela más que ver a una madre llorar por sus hijos. ¿Será ese el dolor que siente Venezuela al ver cómo algunos de sus hijos la han desangrado?  
Hoy es un domingo diferente para mi, mientras otros se quejan de que mañana es lunes, yo solo siento que éste guayabo no se me va a quitar.
Le digo a mi mamá antes de que arranque el autobús “nos vemos en 6 meses, no llores” y le dejó una sonrisa. En lo llego a mi asiento la miro por la ventana, ella no puede verme, pero yo sí a ella, veo cómo se seca las lágrimas de los ojos y mi papá la abraza en señal de apoyo.
Pasé tres maravillosas semanas con mi familia, tres semanas que me hicieron ver cuánta falta me hacen, tres semanas que me hicieron darme cuenta de lo mucho que los necesito, tal vez yo más a ellos que ellos a mí, pero esto es algo que sólo los que estamos afuera podemos entender, ¿cierto? 
Mi Abuela tiene 83 años, verla feliz porque tenía a sus tres hijos y a dos de sus nietos con ella, me hizo dar mil y un gracias a Dios por haber escuchado mis plegarías. Mi abuelita merece pasar el resto de sus días en este tipo de felicidad, y más ahora que mi abuelo no está y que no ha sido fácil ni para ella y ni para ninguno de nosotros. 
En el fondo de mi corazón y en el de mis hermanos exiliados entendemos que nuestra madre patria no tuvo la culpa de nuestra partida. Me atrevería a decir que donde sea que estemos vamos a hacerla sentir orgullosa, que llevaremos su nombre en alto. Que aquí afuera no se nos ha olvidado que dimos nuestros primeros pasos a orillas del Mar Caribe, que las aguas en el estado Amazonas son dulces, que los amaneceres en los llanos de Apure son una mezcla entre el amarillo y el anaranjado y todas esas veces que rezamos a los pies de la Virgen de La Paz por nosotros y por nuestras familias. 
¿Quieres saber como llamo yo a todo esto? Esto no es más que una situación de mierda de la que ni teniendolo todo hará que nuestra cicatriz se termine de sanar.

Piso 34

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Como ya es costumbre, por mi cumpleaños me gusta sentarme cerca de una ventana a pensar en todo lo que viví y aprendí durante ese año de vida que ya se fue. Ahora ya no tengo la edad de Cristo… subí un piso.  

Los últimos cuatro años de mi vida han sido de crecimiento y descubrimiento. Lo que comenzó como un terremoto ahora poco a poco es un sueño haciéndose realidad; un poco lento pero viene seguro, lo sé.

Les confieso que NO me siento de 34 y gracias a mi genética tampoco los luzco. Creo que la edad es solo un número como dicen por ahí. Pero lo que sí es cierto es que me siento como que se me está acabando el tiempo pero no logro descifrar exactamente para qué se me está agotando.

Anyway, aquí les voy a dejar mis reflexiones y espero les sirvan tanto como a mí:

  1. No esperes por nada ni nadie, si quieres hacer algo, ¡hazlo ahora! Nunca serás más joven de lo que eres hoy.
  2. Eres el responsable de tu vida.
  3. Cuando notes que algo está en “stand by”, verás que detrás de ello existe un miedo. NO tengas miedo, lo peor que puede pasar es que no resulte, y si es así, pues no te preocupes porque lo mejor es lo que pasa.
  4. Si aparecen dos caminos en tu vida, si tienes que tomar una decisión difícil, elige la opción que más te simplifique y más opciones te dé. Con opciones me refiero a “dejar las puertas abiertas”.
  5. Si hay algo que no te hace sentir bien, elimínalo (Dándole las gracias antes de dejarlo ir…aunque ayer lo dejé ir y olvide darle las gracias).
  6. Escribe tu propia historia.
  7. Si alguien te ofrece una oportunidad, un trabajo, un proyecto y sientes que que “¡SÍ, QUIERO HACERLO! pero te preocupa no dar la talla, no te preocupes, acepta y luego aprendes.
  8. Cada vez aprecio más hablar con personas en el “mundo real” sin las distracciones de lo digital (“vamos a tomarnos un café”).
  9. Encuentra la manera, todo es posible. No te rindas!!!
  10. Conozco mi valor y si no me siento valorada, me voy.
  11. No hagas algo simplemente por aparentar o para complacer a los demás.
  12. El dinero no compra la felicidad.
  13. Recuerda lo afortunado que eres por tener salud, familia, un lugar donde dormir.
  14. Tus experiencias valen más que lo material.
  15. Siéntete orgulloso de quien eres.
  16. Las palabras se las lleva el viento.
  17. Las amistades más sinceras son aquellas en las que se comparte tanto lo bueno como lo malo.
  18. No dejes que lo urgente invada lo importante.
  19. El cambio es inevitable, progresar y mejorar es tu elección.
  20. Se la mejor versión de ti mismo cada día.
  21. TU controlas tu vida, no eres títere de nadie.
  22. El tiempo que inviertas, nunca lo recuperarás. Úsalo sabiamente.
  23. No escondas tus emociones, ¡expresarlas!
  24. Tener un abrazo todos los días, te dará más energías que tres tazas de café.
  25. Tu pasado no define tu futuro.
  26. La familia es lo más importante que tenemos, cuídala!
  27. No esperes estar cerca de la muerte para pensar en las cosas que no hiciste.
  28. Se aprende cuando se practica, juntate con los que saben más que tú.
  29. No compartas tu intimidad con cualquiera, aprende a esperar.
  30. Tu estado emocional se proyecta en tu entorno.
  31. Dar más que recibir. Cuanto más das, más recibes.
  32. Comunicate con Dios, nunca es tarde para volver a él.
  33. Al que obra bien, le va bien.

Y el gran final,

    34. El tiempo pasa muy rapido (en especial, después de los 30) y lo hace sin piedad.

Ahora, ¿qué puedes hacer tú por mi cumpleaños? ¿Qué te parece compartir esta publicación en tu Twitter, Facebook, Google+? Más que genial, ¿cierto?, ¿Ven lo fácil que soy de complacer?

XOXO

¿Cómo ser una mujer de metas claras?

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Repasando los artículos que escribí para Alberto Sardiñas en el 2016 me di cuenta de que los que más gustaron fueron esos donde hable sobre la determinación que tenemos las mujeres cuando queremos algo.

 

Analizando las etapas de mi vida puedo resumir mis 20 como la etapa de descubrimiento personal (especialmente mis 29 que fue cuando tomé la decisión de mudarme sola a otro país), o como dice una amiga: “nuestros 20 fueron de ensayo y error”. Ahora que estoy en mis 30 (y próxima a cumplir años) siento que ya no me quedan muchas dudas, ahora sólo tengo el afán de conquistar y materializar mis sueños.

Por supuesto que aún tengo preguntas pero sé que las respuestas me llegaran cuando esté realmente preparada para recibirlas. Estos días de vacaciones con mi familia me han servido para pensar y pensar, no sé con quién me casaré, o cuando lo haré o si ya conocí al dueño del resto de mis días, pero sólo espero poderle dar una respuesta a mi abuela más temprano que tarde. Hasta tengo ideas de mudarme a otra ciudad, tal vez a algún país europeo, pero por ahora no voy a preocuparme, sé que mi corazón me llevara a donde justo tengo que estar.

Pienso que la mejor manera de ayudarnos a seguir adelante sin perder nuestro foco es compartiéndoles mi filosofía:

  1. No dejo de decir o hacer algo porque me da miedo o porque sea difícil.
  1. Todo el mundo está en un viaje diferente. Trato de vivir para mi y por mi sin criticar a nadie.
  1. Amo incondicionalmente, así sienta que no vaya a durar. No todos tienen la oportunidad de vivir lo que significa amar a alguien con toda el alma.
  1. Si tengo un viaje pendiente rondando mi cabeza, eso quiere decir que llegó el momento de hacer mis maletas, comprar mi boleto e irme.
  1. Como dice la película de Cenicienta: “Se valiente y bondadosa”.
  1. No debo sentir miedo de compartir mi creatividad. Puede que no ha todos les guste lo que hago, pero a mi me hace feliz y eso es lo que importa. 

Y, ¿quieres saber cuál es mi determinación más clara?  Quiero construir una vida de la cual no necesite vacaciones.