Las primeras conclusiones del 2015

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Ha sido un año de altos y bajos, de experiencias buenas y experiencias no tan agradables.

He visto en mis historias y en las de mis amigas, como las cicatrices y las sonrisas se marcan de distintas formas.

Estas líneas se las dedicaré a todas esas mujeres que por uno u otro motivo, les rompieron el corazón, se rindieron y dijeron  “seré la señora de los gatos, vieja y solterona” (también lo dije).

 

Enamórate de un hombre que no esconda lo feliz que le haces estando juntos, que admire tu inteligencia y te aliente a conquistar esos sueños que tienes pendientes.

No hay nada mejor que a él le guste abrazarte, que te diga “que bella estas hoy” cuando no tienes ni una gota de maquillaje. Se honesta con él y contigo misma, nunca mientas, en especial siempre se honesta con tus sentimientos, recuerda que cuando caiga la noche, la única que lidiara con esos demonios, serás tú.

He aprendido que un beso es la mejor palabra no pronunciada, con un beso puedes saber qué es lo que realmente busca, quiere o siente alguien. Besa todo lo que puedas, te hará feliz.

Si escuchas una canción de Adele y piensas en alguien en particular, lamento decirte que ese pana aun te quita aunque sea un poquito el sueño. Por qué no lo llamas y le dices lo que sientes? Lo peor que puede pasar es que te diga “gracias pero no” (como también me paso).

Aprecia a ese hombre que te haga sentir segura y que te dibuje una sonrisa en el rostro aunque no cumpla con tus estándares físico, recuerda que la piel se arruga, los kilos nos invaden, pero el corazón siempre estará ahí.

Si te topas con uno de esos hombres que te dice “no comas tanto, vas a engordar” o si dices “necesito estar flaca” y él no te dice “estás bien, no necesitas hacer dieta”, lamento decirte que estas con el hombre equivocado.

Entiende que la vida es muy corta como para dejar pasar oportunidades, nunca sabes si habrá un mañana. Todos los días agradezco a la vida por haberme dejado compartir unos días maravillosos en compañía de mi Madrina cuando fui a visitarla y que a los meses falleció y no pude pedirle la bendición por última vez. Pero saben, mil veces le dije “te amo Madrina”.

Todo lo que nos pasa, pasa por algo. Con el tiempo entenderás que ese alguien que ya no está a tu lado, vino solo a cumplir una misión: enseñarte.

Ahora queda de tu parte aprender.

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